Una fotografía documenta su paso por la escuela primaria. Debería corresponder al año 1936, momento en que cursaba 2do grado turno tarde, en la escuela Mercedes Álvarez de Segura.
Otra es del 2do año del Nacional José Manuel Estrada, que corresponde al año 1944. Por lo que se aprecia, Leandro ya había cumplido 15 años de edad (según el uso de la época, requisito fundamental para dejar los “cortos” y comenzar a ponerse los pantalones largos).
No contamos con datos de indiquen si concurrió a otras escuelas. Sí, alguna que otra anécdota del colegio secundario. Leandro por entonces ya estaba muy metido en el dibujo y obviamente en clase pasaba el tiempo haciendo bocetos y dibujos para sus compañeros, quienes ya conocían sus primeros trabajos profesionales. Recuerdo la anécdota de un profesor que deseaba agarrarlo "infraganti", para lo cual ante el asombro de la clase recorrió gateando el pasillo del salón, hasta el pupitre de Leandro, consiguiendo sorprenderlo. Enojado lo hizo pasar al pizarrón para que resuelva un complicado ejercicio matemático, que claro, no pudo resolver. El profesor quiso aprovechar la situación para ridiculizarlo frente a la clase y le dijo con sorna: "A ver Sesarego, si es tan bueno en esto como dicen, dibújeme un Mickey en el pizarrón", cosa que el joven Leandro realizó con unos pocos trazos relámpago, creando a la perfección uno de los personajes preferidos de su infancia. Sus compañeros estallaron en aplausos y gritos de ovación, dejando enmudecido al profesor, quedando así truncado el intento malicioso de ridiculizarlo.
La fotografía corresponde a ese año. Por entonces el joven dibujante hacía un tiempo que venía trabajando con profesionales, al tiempo de cobrar sueldo, se perfeccionaba al lado de los grandes de su época. Trabajo abundante, perfeccionamiento y escuela era mucho pedir para un adolescente, por lo que debió optar por el prominente camino profesional, del que ya era un indiscutido joven revelación o bien dejar el dibujo para seguir con los estudios secundarios. De más está decir cuál fue su elección. No perdió demasiado porque la misma profesión le obligó siempre a conocer y estudiar, transformándose en un exitoso autodidacta. Incorporó más conocimiento del que la propia escuela le podía haber brindado. No había tema del que no estuviera al tanto. La conclusión podría sacarse sólo de dar un vistazo a su tan completa y variada biblioteca personal.
Los dibujantes no solo son habilidosos con el lápiz, previo al realizar un trabajo, deben instruirse con datos y características de la época, informarse acerca de los usos o costumbres, vestimenta, construcciones y muchas cosas que luego deben plasmar en las viñetas, con la mayor honradez posible (Leandro era en extremo minucioso y detallista en eso). Recuerdo una vez no le daban los tiempos para una entrega y había una duda con detalles de un uniforme militar y siendo yo muy joven le sugerí inocentemente que lo hiciera "más o menos”. Me respondió "si de mil lectores uno conoce el tema ese lector se sentiría estafado”. Contundente!... Y siguió buscando información en libros y archivos de material que él mismo recortaba y clasificaba para nutrirse de información. Pero le consumía un montón de horas dar con lo que él “sabía que tenía" ¡Cuánto tiempo se hubiera ahorrado si hubiese contado con Google!
Curiosidad: Leandro contó que uno de sus compañeros del secundario fue Julio de Grazia, quien años más tarde se transformaría en el conocido actor argentino.
LOS GRILLOS EN BUSCA DE LA FORTUNA
Para nosotros este documento es único por su extremado valor emocional. Es una muy temprana muestra de la fascinación de Leandro por la narrativa y el dibujo. Fechada por él mismo en el año 1940, contaba con sólo 11 años de edad, cuando creó este cuento y lo acompañó de la correspondiente ilustración. Reproducimos aquí algunas de sus páginas.
Hemos leído por ahí que Leandro comenzó su carrera profesional a los 15 años. Pero de acuerdo al propio dibujante, su carrera había comenzado un poco antes, cuando aún tenía 14 años, convirtiéndolo en el más joven de los dibujantes argentinos, o al menos en uno de los debutantes más jóvenes del Dibujo Profesional.
Texto por Guillermo Sesarego, hijo de Leandro
Edición por Milton Sesarego, nieto de Leandro





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